Ni el polvo, ni las groseras cubriciones que ocultan la policromía justifican una intervención en un Bien Cultural. 
La  justificación en este caso era el estado emergente de conservación de algunos elementos del retablo que amenazaban con desprenderse , debido a que su  material lignario estaba completamente desestructuralizado por el efecto de  agentes de degradación biológicos (Anobium Punctatum) y a agentes exógenos, como la humedad, entre otros. 
El Santuario de La Braña adquiere nueva luz tras la restauración del retablo de la Virgen del Carmen, en el que su arquitectura se revela a través del color: Dragones verdes y amarillos con lenguas rojas flanquean el segundo cuerpo, pináculos rojos y amarillos, basas y capiteles de columnas de color amarillo…
Todo esto ha sido posible gracias a la incansable labor de D. Francisco Javier Fernández, párroco de La Braña, a la Asociación de vecinos de El Brañal y al resto de vecinos y visitantes que valoran y cuidan su Santuario. 


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